La Masonería es una institución iniciática, filosófica y fraternal que busca el perfeccionamiento de las personas y, a través de ellas, el progreso de la humanidad. No es una religión, ni un partido, ni un club de negocios.
De los constructores de catedrales a hoy
Sus raíces están en las corporaciones de canteros medievales, que guardaban celosamente los conocimientos de su oficio. A partir del siglo XVIII esas logias de constructores se abrieron a personas de otras profesiones y la Masonería moderna adoptó sus herramientas como símbolos: ya no se trata de levantar templos de piedra, sino de construirse a uno mismo. La fecha que suele tomarse como nacimiento de la Masonería moderna es 1717, cuando cuatro logias de Londres se unieron en la primera Gran Logia.
La Masonería en España
La primera logia española se fundó en Madrid en 1728. Desde entonces, la historia de la Masonería en nuestro país ha ido de la mano de la historia de las libertades: floreció en los periodos de apertura y fue perseguida en los de intolerancia.
El golpe más duro llegó con la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1940. El régimen franquista abrió decenas de miles de expedientes por pertenencia a la Masonería y muchos masones fueron encarcelados, depurados, exiliados o fusilados. Durante casi cuarenta años, ser masón fue delito.
La democracia la devolvió a la legalidad el 19 de mayo de 1979, cuando la Audiencia Nacional rechazó el intento del Ministerio del Interior de mantenerla en la clandestinidad. Un año después nacía la Gran Logia Simbólica Española, la obediencia a la que pertenece nuestra logia.
Dos grandes tradiciones
No toda la Masonería es igual. La corriente llamada regular o anglosajona exige creer en un Ser Supremo y, en general, no admite mujeres. La corriente liberal o continental, la nuestra, deja la creencia religiosa en el terreno de la conciencia de cada persona y trabaja en igualdad entre mujeres y hombres. A nivel internacional, muchas obediencias liberales, entre ellas la GLSE, se coordinan a través de CLIPSAS.
El método: símbolo, rito y diálogo
La Masonería no enseña doctrinas. Propone un método:
- El símbolo. La escuadra, el compás, la piedra bruta... Cada símbolo es una invitación a reflexionar, y cada persona encuentra en él su propio significado.
- El rito. Nuestras reuniones, llamadas tenidas, siguen un ritual que crea un espacio ordenado, distinto del ruido diario, donde es posible pensar con calma.
- El diálogo. Escuchar sin interrumpir, hablar sin imponer. En logia la palabra se pide y se concede por turnos, y se aprende tanto de quien opina distinto como de quien coincide.
La piedra bruta
La imagen que mejor resume el trabajo masónico es la de la piedra bruta que, golpe a golpe, se convierte en piedra pulida, capaz de encajar con las demás en una construcción común. Esas aristas son nuestros prejuicios, la intolerancia, la pereza intelectual o el egoísmo. Pulirlas es una tarea de toda la vida.
Los tres grados
El camino masónico se recorre en tres etapas:
- Aprendiz. Aprender a escuchar y a conocerse. Es el tiempo del silencio y la observación.
- Compañero. Profundizar en el estudio y empezar a aportar ideas propias al trabajo colectivo.
- Maestro. Asumir la plena responsabilidad en la vida de la logia y en la transmisión de lo aprendido.
¿Es una sociedad secreta?
No. Es una sociedad discreta. Las logias están legalmente constituidas, sus principios son públicos y cualquiera puede leer sobre su historia. Lo reservado es el contenido de las reuniones y la decisión de cada miembro de hacer pública o no su pertenencia, algo que la historia —también la de este país— ha demostrado necesario.